martes, 13 de enero de 2026

EL SER Y LA MERCANCÍA: PROSTITUCIÓN, VIENTRES DE ALQUILER Y DISOCIACIÓN

El ser y la mercancía analiza críticamente la prostitución y la maternidad subrogada, denunciando cómo el discurso neoliberal y posmoderno intenta legitimar las como “trabajo sexual” o “reproducción asistida”. La autora sostiene que ambas industrias se basan en la reificación del cuerpo femenino, obligando a las mujeres a utilizar la disociación como mecanismo de defensa para separar su “yo” de la mercancía vendida. Se cuestiona el papel de supuestos sindicatos y grupos de presión que, bajo una retórica de empoderamiento, en realidad protegen los intereses de proxenetas y compradores. Subraya que estas prácticas no son actos de libertad, sino formas de explotación patriarcal que fragmentan la identidad humana. 

Finalmente advierte que la legalización no elimina la violencia ni el trauma, sino que normaliza el trato de las mujeres como simples contenedores o herramientas de consumo. 




Para reflexionar: 

– En el relato sobre la “trabajadora sexual” se enfrentan dos grupos de mujeres: las “trabajadoras sexuales” y las feministas. 

– Se describe a la “trabajadora sexual” como un personaje activo, admirable, que adopta decisiones libremente y ejerce su derecho a decidir sobre su cuerpo. 

–El “grito de batalla” de los partidarios de la prostitución para oponerse a la visión de las prostitutas como víctimas es la abolición de la víctima. 

– El orden neoliberal odia a las víctimas porque hablar de una “persona vulnerable” hace pensar en la necesidad de una sociedad justa y una red de protección social y eso no le va bien al neoliberalismo. Si no hay víctimas desaparecen los perpetradores. 

– Los partidarios de mantener la prostitución, que se autodenominan “antiabolicionistas” emplean el mismo término que usaban históricamente Los partidarios de la esclavitud. 

– El argumento histórico sobre la prostituta es que era biológicamente inferior. El argumento actual es que la prostituta es la feminista suprema. 

– La lucha contra el SIDA en los 90 sirvió de pretexto para que gobiernos y organizaciones invirtieran fondos n proyectos que normalizan la prostitución. 

– La principal función de los grupos que se denominan “sindicatos de trabajadoras sexuales” es legitimar la prostitución como trabajo, en lugar de actuar como sindicatos reales que negocian con empleadores. 

– La alianza ideológica que legitima la prostitución es una simbiosis de la derecha neoliberal y la izquierda posmoderna. 

–El intento de disociación en la prostitución, antes llamado “mecanismo de defensa”, hoy es considerado un síntoma de trastorno de estrés postraumático. 

– La “paradoja del comprador” en la prostitución: quiere comprar sexo como una mercancía pero no quiere que la mujer se comporte como si le pagaran por ellos, exigiendo una conexión genuina. 

– La “experiencia de la novia” (Girlfriend experience) es una forma de prostitución donde el encuentro debe parecerse lo más posible a una relación rela, incluyendo besos, cenas y conversación. 

– La autora define la maternidad por encargo o “subrrogación” como una forma de prostitución reproductiva. 

–El relato que justifica la maternidad subrogada presenta dos historias paralelas: la de la “familia feliz” y la de la práctica transgresora. 

–El concepto de “explotación mutuamente ventajosa” sugiere que la explotación debe permitirse porque los explotados están mejor con ella que sin ella.

– Para argumentar que la subrogación no es trata de niños, se afirma que lo que se vende es un conjunto de derechos de patria potestad y no el bebé en sí. 

– La idea de que el feto es independiente de la mujer que lo gesta es un concepto patriarcal utilizado para controlar a las mujeres, similar a la postura del Vaticano contra el aborto. 

– La subrogación altruista funcionaliza la maternidad incluso cuando no la comercializa, reduciendo a la mujer a un contenedor. 

– Las pruebas psicológicas a las posibles madres sustitutas no buscan estabilidad, sino determinar si serán dóciles a la hora de entregar al niño. 

– La maternidad subrogada se asemeja a la esclavitud porque la madre sustituta ofrece sus servicios las 24 horas del día y venden el propio cuerpo. 

– Mientras la “puta feliz” es descrita como emprendedora, la “reproductora feliz” es descrita como una madona generosa y abnegada. 




“Hace 17 años, la periodista Kajsa Ekis Ekman (Estocolmo, Suecia, 1980) compartía piso con una mujer en prostitución en Barcelona. Su compañera, usada sexualmente por los hombres de este país, murió y fue enterrada en una fosa común. Desde entonces Ekman se ha convertido en una de las autoras de referencia del abolicionismo internacional. En su libro “El ser y la mercancía” (2013) relaciona la industria de la prostitución y la de los vientres de alquiler, y cómo ambas mercantilizan los cuerpos de las mujeres. La entrevistamos en Madrid, en un encuentro para impulsar la ley abolicionista en España.” 

(Introducción a la entrevista que Ana de Blas hizo a la autora para Geoviolencia sexual en 2023.)

Accede aquí a la entrevista completa

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