Hablemos de libros, queridas amigas. Porque siempre se recomienda algún libro en este blog pero nunca hemos hecho una entrada más personal sobre las lecturas. Y, aviso a navegantes, este post es opinión. La mía y la de nadie más.
He de decir que he estado viviendo un romance con la novela. Una compañera con la que no me sentía a gusto desde hace mucho, quizá por mi obsesión con el feminismo y sobre todo por la necesidad de aprender y aprender y aprender y entender y entender. El ensayo me exige más, me obliga a pensar pero hacía mucho que me lamentaba por no poder concentrarme en una novela. El simple hecho de dejarme llevar por una historia sin más objetivo que disfrutar, me era esquivo. Eso cambió y empecé con ese idilio que ha ocupado la mayoría de mis horas.
Una amiga me recomendó leer Lecciones de química. Qué decir sobre Lecciones de química, de Bonnie Garmus… No hay nada en la protagonista que pudiera hacer que me sintiera identificada con ella, absolutamente nada… y, sin embargo…No os quiero destripar la historia así que no me atrevo siquiera a hacer un resumen sin spoilers, quiero que la leáis y luego me contéis. Esa amiga que me recomendó su lectura me dijo que, sin decir ni una sola vez en todo el libro la palabra “feminismo”, había tanto feminismo en la historia, que claro, ahora lo pienso y ¿cómo no voy a sentirme identificada?. El día que lo terminé quise saber qué pasaba después de esa última escena que se describe y me sentí muy huérfana. ¿Qué voy a hacer yo ahora sin Elizabeth Zott? Creo que se va a convertir en una serie. Miedo me da que mancillen el libro, la verdad…
Después de Lecciones de química, vinieron unas cuantas novelas más, siempre con un denominador común: escritas por mujeres; con la sensación de que mi cerebro me decía que había dejado de lado el feminismo, como si eso pudiera ser posible. Frankenstein, Cumbres borrascosas, Jane Eyre, Tomates verdes fritos, Hamnet, Babel, Carcoma, Las gratitudes, Las lealtades, La trilogía de Maddaddam… y alguna más que ahora no recuerdo. Ha sido una “bacanal” novelística, una orgía de disfrute sin contemplaciones, un volver a aquella época adolescente en la que dejaba cosas por hacer por seguir leyendo. Lectura compulsiva, sí.
Hamnet. Uff. No he visto la peli, pero me llamó mucho la atención cuando vi los análisis exhaustivos que hacían sobre la peli que se supiera desde el principio que se hablaba de la familia de William Shakespeare. En el libro lo sospechas levemente al final. De hecho, podría hablar de cualquier familia de aquella época. Solo al final ya tienes la certeza. Y en la peli eso queda claro desde el principio, por lo que he podido deducir de los análisis y de los trocitos que he visto por ahí. Y eso es algo que yo agradezco a la autora. Que en el libro, la protagonista es ella, esa madre que sostiene esa familia,sin ningún género de dudas. Y a mí, que siempre me encantó la película Shakespeare in love, una vez acabado el libro no podía dejar de imaginarme a esa madre sufriente mientras el otro se estaba cepillando a Gwyneth Paltrow. ¿Alguien duda que el famoso dramaturgo estuviera viviendo la vida loca mientras su esposa mantenía a su familia y criaba a sus hijos SOLA?
Babel. Lo de Babel es… otro mundo, literalmente. Es un libro largo, muy largo. Y yo, solo puedo decir que hubo un momento en que me creí la historia, que tenía todo el sentido del mundo a pesar de saber a ciencia cierta que era una distopía. Pero es que está tan bien contado… no sé. El mundo de la traducción era el motor del mundo. No voy a decir más.
Y para distopías, pues no podía pasar sin leer una trilogía de la maestra en el tema. Margaret Atwood. He de decir que empecé haciendo trampas con este. Como iba al día con los podcast y tengo cierta necesidad cuando paseo a Poyete de ir escuchando algo, pedí prestado en ebiblio un audio libro. Oryx y Crake. Resultó que me enganché terriblemente a una historia que sucede en un mundo postapocalíptico que te lleva mediante flashbacks a lo que precedió al apocalipsis: un mundo transhumanista y totalmente distópico. Ya había leído de Atwood El cuento de la criada y Los testamentos y no voy a decir que me sorprendiese con otra distopía. Me lo podía esperar, pero sinceramente, para mí, Margaret Atwood es la jefaza de la distopía. Necesito una serie de estos tres libros. El segundo libro es El año del diluvio y el tercero Maddaddam. Brutal.
Que también he leído ensayo, no os vayáis a pensar…
Democracia feminista, de Alicia Miyares y el por qué las mujeres necesitamos democracia. Y por qué ninguna de las teorías políticas puede darnos lo que necesitamos y sobre todo, por qué la teoría feminista, como teoría política, no solo es lo único que nos puede ayudar a las mujeres sino a toda la puñetera humanidad.
Microfísica sexista del poder. El caso Alcásser y la construcción del terror sexual. De Nerea Barjola Ramos. De este libro hablaré al final en un apartado sobre libros que no me han gustado. Aviso. Luego explico por qué.
La mujer molesta: feminismos postgénero y transidentidad sexual. De Rosa María Rodriguez Magda. ¿En busca de argumentos feministas sobre el tema? Ahí los tenéis todos. Sírvanse ustedes mismas. Buen provecho.
PornoXplotación: La explosión de la gran adicción de nuestros tiempos. De Maber Lozano y Pablo J. Conellie. Otro que se va al apartado que va a continuación:
Libros que no me han gustado.
Empezamos con Tomates Verdes Fritos. Que vaya por delante que lo he leído después de ver cincuenta millones de veces la película. Pero es que… toda esa épica que se narra en la peli, todas esas emociones que se te vienen a la boca, toda esa “revolución” feminista, no están en el libro. O yo no las he visto. Esas escenas que tanto te gustaron pasan desapercibidas en el libro o ni siquiera pasan. El libro es muy plano, muy lineal. Es una de esas pocas veces que la peli mejora la obra original. Pero con mucho. Tremendamente decepcionada con el libro.
Microfísica sexista del poder. A ver, puntualizar que no es que no me haya gustado el libro en sí, el tema es necesario y una vez acabé el libro me fui rauda y veloz a ver el documental sobre el crimen de Alcásser y a comprobar que si, que las niñas fueron juzgadas por todo dios cuando desaparecieron, y todo lo que habla sobre cruzar cierta línea que se nos marca a las mujeres y el mensaje que se dio en aquellos tiempos de “si cruzas esa línea ya sabes lo que puede sucederte”. Lo que me ha chocado mucho, lo que me ha molestado profundamente, lo que me ha jodido, hablando en plata, son las continuas referencias a Foucault y a Judith Butler. Se supone que para complementar cosas que la autora estaba diciendo y que yo, que no me considero una persona letrada pero tampoco soy lerda, no veía a santo de qué. Precisamente Foucault y Butler, que no se caracterizan precisamente por su claridad de ideas. Más de lo mismo, meterles con calzador para justificar tanto bombo. Es continuo. Es innecesario. Es gratuito. Si os molesta siquiera la sola mención a estos dos personajes, como a mí , ni se os ocurra meternos en esta lectura o sufriréis un empacho. Ahora bien, si sois capaces de extrapolar y pasar de largo, hay algunos conceptos muy interesantes.
PornoXplotación. La primera vez que oí hablar de este libro fue allá por los tiempos post COVID en una conferencia en mi ciudad. El policía coautor del libro junto con Mabel Lozano nos habló del mismo en el marco de unas jornadas feministas. Pues le llegó el día. Yo no sé si es que ya he leído a Mónica Alario y a la maestra Rosa Cobo. No sé si ha sido eso o la bofetada nada más empezar de un bombardeo de descripciones explícitas horrorosas que no sé si son necesarias para concienciar o no, pero que a mí me han sobrado totalmente. Es una suerte de novela dividida en capítulos con nombres propios en los que la mayoría son ANTONIO. Y es que si, cuenta sobre explotación pornográfica desde diferentes puntos de vista, una muchacha captada para grabar pornografía que acaba en el sistema prostitucional, otra que acaba siendo webcamer, pero sobre todo, desde el Punto de vista de la adicción. Y, ¿Quién tiene más papeletas de acabar siendo adicto al porno? Efectivamente, ANTONIO, o Manolo, o Perico el de los palotes. Incluso en un capítulo en el que habla del caso de una muchacha que es testigo de cómo un video que grabó con contenido sexual acaba en las manos de toda la comunidad educativa y llega a sus padres y familiares, es contado en primera persona por el padre de esta. Yo es que no daba crédito. Vale, que el libro es de la época COVID, que ha llovido ya un poquito desde entonces, pero La revuelta de las putas, también y no necesitó ni contenido explícito ni que los señores fueran protagonistas para concienciarme a mi y a tantas mujeres más. No sé, me sobran los capítulos del chico que se hizo adicto al porno y se lamentaba profundamente de todo lo que había perdido por culpa de su adicción y el del actor porno que también lloraba sin parar por las condiciones contractuales de su trabajo. Me ha sobrado y me ha ofendido a partes iguales. El caso es que parece que aún seguimos pensando que el porno es malo en la medida en que haga “pupita” a los varones. ¿Habrán leído estas personas a Rosa Cobo o Mónica Alario?. Me esperaba más, Mabel Lozano.
Y llegamos a la joya de la corona. Este post es una excusa para hablar de este libro. ¿Y los hombres qué? De Caitlin Moran. Google Books lo define como “un relato perspicaz y atrevido de la masculinidad contemporánea.” Muy al principio te empieza hablando de que las mujeres estamos en esa lucha eterna sobre la responsabilidad al respecto de la anticoncepción, que siempre recae sobre nuestros hombros. Pero esta señora nos dice que, ojo, no somos conscientes de la problemática que supone esos pantalones ceñidos para la fertilidad masculina que en muchas ocasiones termina siendo un verdadero método anticonceptivo. Al principio pensaba que todo lo que decía era pura ironía. Porque me lo parecía, sinceramente y por eso seguí leyendo. Poco a poco me di cuenta de que no, de que iba en serio. Cito:
“Todas las semanas, los periódicos, revistas y sitios web están llenos de artículos como “Cinco mujeres que están cambiando el mundo” o “Las diez mujeres más inspiradoras”. En las noticias, si vemos a una mujer, es porque se ha convertido en “la primera” en algo: la primera mujer en ganar veintitrés Grand Slam; la primera mujer elegida para ir a la Luna; la primera mujer que se hace multimillonaria por méritos propios. Hoy en día existe una narrativa continua de notoriedad y celebración femeninas.
En cambio, cuando sale un hombre en las noticias, suele ser porque, a) ha asesinado a una mujer; b) ha tiroteado un colegio, o c) ha invadido otro país. No hay listas de “los diez jóvenes más fascinantes del mundo” (...)
Así que los niños y los hombres que se quejan de que “ahora todo gira en torno a las mujeres” tienen razón.” Fin de la cita, como diría M. Rajoy.
La autora hace un “análisis” de lo bueno que tiene la masculinidad. Sólo voy a enumerar, si queréis detalles os invito a que lo pidáis prestado en ebiblio también. No tienen prejuicios, son protectores, están dispuestos a todo, son leales, son valientes, son trabajadores, son alegres, tienen un gran deseo de ayudar, les gusta trastear, tienen una relación con la naturaleza especial…cada punto está justificado y por poner solo un ejemplo, esa supuesta relación melancólica especial con los elementos y la tierra la justifica diciendo que les gusta la pesca. Sin palabras.
Si que es verdad que en un momento determinado hace mención a la violencia que ejercen sobre las mujeres, pero es la aguja en el pajar. Tiene que estar, porque se supone que la autora es feminista (o así se define) pero el epílogo no tiene desperdicio: TODAS LAS RAZONES POR LAS QUE ES MÁS FÁCIL SER MUJER QUE SER HOMBRE. No tenemos erecciones por lo que nuestra sexualidad es privada; nosotras podemos decir “uff, hombres” y descalificar al 48% de la población mundial pero ellos no pueden hacerlo (yo quiero vivir en el mundo en el que vive esta señora, de verdad); Los Drag Queens, “son como versiones superheroicas de las chicas” (mátame camión); tenemos las mejores canciones, “mujeres cantando canciones increíbles sobre lo increíbles que son las mujeres” (no tengo palabras); podemos hablar sin parar de lo estupendas que somos y los hombres se sienten muy incómodos dándose palmaditas en la espalda por todo lo que hacen bien ( inserte aquí emoticono de caída mandibular); “Las mujeres somos verdaderas artistas del disimulo: podemos conseguir un aspecto mucho más atractivo y un olor mucho más agradable mediante el uso juicioso de maquillaje, rizadores, pelucas, sujetadores, corsés, medias moldeadoras, zapatos de tacón, vestidos cuidadosamente elegidos, pestañas postizas, cinta adhesiva para las tetas, bótox, perfume, lifts de glúteos y operaciones de tetas”...¿Entendéis por qué pensé que todo en este libro era irónico? Es que no daba crédito; no se nos exige en nuestra adolescencia que hagamos cosas que los chicos sí necesitan hacer y que resultan humillantes como parkour, rap freestyle, etc. (¿Podemos decir ya que esta señora no ha entendido nada?). Y razón número diez: la regla. Según la autora es una excusa infalible para casi cualquier cosa. Para comer dulce, para ser torpe…Quince días antes, síndrome premenstrual, cinco días de regla y quince días después con anemia. Es un as en la manga para todo. En fin. Que si eres de esas mujeres que están súper preocupadas por cómo el patriarcado también oprime a los hombres, este es tu libro. Ahora, cojámonos de las manos las demás y repitamos a modo de mantra que a ellos el patriarcado no les permite llorar y sin embargo algunos consiguen “deconstruirse” y lloran. Esperemos que hagan el mismo esfuerzo por no violentarnos. Amén, hermanas.
Quizá soy muy tiquismiquis. Ya me diréis.
Y hasta aquí.
(Recordaros que este blog nació como un blog colaborativo y que si queréis escribir algo para publicarlo aquí, tenéis las puertas abiertas. Podemos publicar anónimamente o con nombre, apellidos, nick o lo que os salga del moño.)
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