martes, 19 de mayo de 2026

SOBRE PODCAST


“Vivimos en una época que presume de libertad, igualdad y bienestar emocional. Nunca habíamos hablado tanto de salud mental, de autocuidado, de amor consciente y, sin embargo, los datos cuentan otra historia: ansiedad, depresión, insomnio, culpa crónica, agotamiento… y afecta más a las mujeres, ¿casualidad? No lo creo. 

Desde pequeñas aprendemos a ser buenas, comprensivas, disponibles, a gestionar emociones ajenas antes que las propias, a convertir el enfado en tristeza o queja, la rabia en culpa, el asco en silencio. Nos enseñan a sacrificarnos sin llamarlo sacrificio, a amar sin medida, a sostener sin descanso, y cuando el cuerpo protesta, cuando aparecen la ansiedad y el agotamiento, nos dicen que s un problema individual. Pero ¿y si el malestar no fuera solo personal sino político?

En Oprimidas, la psicóloga y divulgadora Andrea Rueda, en redes @dedoloresygloria, pone palabras a esa incomodidad difusa que muchas mujeres sienten pero no siempre saben cómo explicar. A través de conceptos como el sincretismo de género, la moral del sacrificio o el egoísmo feminista, el libro conecta salud mental, amor, heterosexualidad, carga mental y cuerpo. Y plantea una idea incómoda pero liberadora: que muchas veces no estamos rotas, estamos agotadas de sostener un sistema que nos quiere siempre disponibles. 

Hoy hablaremos de emociones. De la culpa, de la rabia, del asco y de por qué aprender a expresarlas puede ser un acto revolucionario. De amor y de miedo, de carga mental, de la trampa de la superwoman y también de algo fundamental, cómo reconectar con el cuerpo, y con un egoísmo que no es patriarcal, sino feminista, un egoísmo que no daña sino que protege. 

Yo soy Alicia Población y esto es Recordis, un podcast en el que hoy hablamos de Oprimidas y para ello tenemos aquí a Andrea Rueda.”



Esta es la introdución del episodio siete de la cuarta temporada del primero de los podcast de los que quiero hablaros hoy, aunque seguramente ya lo conocéis. Está hecho con muchísimo cuidado y dedicación, se nota. Hay algunos episodios épicos, las que me conocen saben que me encantó uno en el que Rosa Cobo y Luisa Posada hablan sobre el consentimiento. Pero es que puedes escuchar a Towanda Rebels, Nuria Varela, Carme Valls y muchas más y de temas tan variados como el Patronato, la vulva, pornografía, explotación sexual, salud mental, etc. Es cierto que es un podcast que ha ido evolucionando con el tiempo y que se ha centrado en la problemática de las mujeres y yo lo agradezco enormemente porque es el tema que más me interesa. Alicia Población es un gran descubrimiento y os recomiendo seguir también el perfil de Recordis en Instagram porque hace unos reels brutales. 




“Casandra, princesa de Troya. Recibió del dios Apolo el don de la profecía a cambio de su amor. Pero al rechazarlo fue maldecida por él. Vería el futuro pero nadie creería sus palabras. Casandra vio caer a Troya y nadie la escuchó. 

Siglos después seguimos nombrando verdades que el mundo elige ignorar. Bienvenidas a Casandra News, un podcast de feminicio.net en el que ponemos datos donde hay silencio, nombres donde hay olvido. De la profecía al dato. De la maldición a la memoria. Casandra news. Cuando la palabra de las mujeres importa.”


Este podcast lo acabo de descubrir. Como dicen en su presentación, es un podcast de feminicidio.net y la primera noticia que tuve de él fue en un curso sobre violencia digital que estoy cursando con ellas. Solo hay un capítulo, pero ojo!, que vale por tres. Más que un podcast, que también, yo diría que es una revista feminista en formato audio. Es que me ha encantado. Con sus secciones, largo, para dejarte plenamente satisfecha cuando necesitas visión feminista de las cosas, datos, que matan relato, dicen y mucha verdad. Súper cuidado, con mucho trabajo, eso se nota tambíen y bueno, lo tiene todo. Y te cuento para que no puedas hacer otra cosa que ir a escucharlo si no lo has hecho aún. 

El primer episodio empieza con un reportaje sobre la problemática de cómo el algoritmo bombardea a las adolescentes para convertirlas, gracias a la unión del capitalismo y el patriarcado en consumidoras y objetos de consumo. Hablan sobre Dark Romance, Only Fans y pornografía entre otras cosas. 

Después encontramos una entrevista con Carmen Ruiz Repullo sobre su trabajo con adolescentes sobre el algoritmo, el amor romántico y la violencia disfrazada de deseo para ellas. No os la perdáis. 

Seguidamente, Ana de Blas nos habla sobre el seguimiento que hace para feminicidio de los casos de violencia machista. Una revisión constante y necesaria para desvelar patrones, para descubrir las políticas que funcionan o no, lo estructural de la deshumanización de las mujeres y su normalización. 

La sección de cine se llama “Las mujeres nos montamos películas” y he de decir que me encanta ese detalle. El objetivo de esta sección, nos cuentan, es dar visibilidad a mujeres cineastas y levantar la voz y señalar cosas que chirrían si las miramos con perspectiva feminista. En este caso hablan de Dark Romance y Romantasy entre otros asuntos. 

Y tambíen hay sección de arte, que se llama “El hilo de Irene” y cuyo objetivo es rescatar a las artistas de los márgenes de la historia. En este capítulo nos llevan de paseo por la vida y obra de Artemisia Gentileschi. 




“Han llovido décadas y vulneración de los derechos del menor desde que (y esto no es un chiste) Anita la siniestra Obregón, Terelu Campos y Eugenia Martínez de Irujo consiguieran que se modificara la Ley del Menor para la protección de la imagen de los niños. Esta protección consistía en prohibir a los medios de comunicación y sobre todo a la prensa rosa, mostrar la imagen de menores de edad, obligando a los medios a pixelar la cara de niñas y niños. Hablamos de los niños de los ricos. Hablamos de tres madres de clase bien y de prensa rosa. Esta ley no era para la infancia en general aunque siendo justas, nosotras tampoco teníamos la posibilidad de que nuestros hijos salieran en la prensa rosa mientras enseñábamos la mansión de veraneo o hacíamos un posado en un yate en Marbella con los niños. 

Desde entonces muchas cosas han cambiado. Los smartphones, la digitalización de nuestras vidas, las redes sociales, nos han llevado a la mayor, más narcisista y perversa exposición de la imagen de todo lo que nos rodea y pertenece, desde un plato de comida hasta las vacaciones en Cayos de Meca, desde la hortera frase motivacional hasta un ingreso hospitalario…Es porno emocional y exposición narcisista sin ningún pudor ni conciencia. Y, por supuesto, como herramienta de esta necesidad de mostrar vida y miserias al mundo, los niños. La más preciada posesión y la mejor herramienta para mostrar al mundo lo buenas personas que somos. Los niños. A pelo, sin filtro, sin pixel, sin pudor, sin límites. Imagen, costumbres, horarios, fotos, cumpleaños, videos, eventos, infantiles, deportivos, íntimos, sociales, incluso hay quien comparte contenido de sus hijos con fines económicos. Es el Sharenting. Progenitores y tutores que comparte o mercadean con la imagen de iñas y niños menores de edad para beneficio propio. 

Esta práctica comporta tantos riesgos y está tan extendida que hasta el gobierno ha tenido que tomar cartas en el asunto. El Ministerio de Juventud e Infancia anunció regular la exposición de niñas y niños en redes sociales por parte de sus progenitores. 

No tenemos filtro. Ni en la mente ni en las redes.”


Así introducían a la invitada, Natalia Díaz, autora del libro Protege a tus hijos de la sobreexposición en la red y precursora del movimiento Stop Sharenting. 

Os juro que no es lo mismo leerlo que escucharlo. La primera vez que escuché a esta mujer hacer una de sus introducciones editoriales pensé que estaba tan enfadada como yo y envidié esa asertividad que se le sale por los poros. Es un podcast que ha evolucionado también. Y a mucho mejor. Hay un montón de temporadas. Sorginkeria Irratia. Aún no sé si lo pronuncio bien pero no puedo pasar sin el claro del bosque. Las encontráis en su página web que se llama igual que el podcast. Se puede patrocinar y te mandan una escoba. Además de todo esto y por si os parece poco, cuentan con dos colaboradoras de categoría, Maitena Monroy con su sección de autodefensa feminista y Mónica Alario con sus ideas tan claras, sus oxímorons y su sapiencia. Los episodios se llaman calderos y también hacen Pócimas especiales. A título personal diré que un verano, como normalmente todas se toman sus merecidas vacaciones y andaba yo con mono de podcast empecé a escuchar los calderos desde el primero. Menudo viaje, chicas, menudo viaje…



El Nieru las Rapiegas. 38 episodios tienen publicados en Spotify. Desconozco si han migrado de plataforma o se han tomado un descanso. Sea como fuere, os invito a escucharlos todos porque no tienen desperdicio. En el último episodio hablan de la Tertulia Feminista Las Comadres y el Tren de la Libertad. La épica feminista en su máxima expresión contada por las protagonistas. Imperdible y de obligada escucha. 



Radicalmente libres. Un podcast de Emargi. Seguro que os suena Emargi y Amelia Tiganus. En agosto de 2025 publicaron en Spotify su último capítulo dedicado a las masculinidades. Es una pena que ya no se haga pero tenemos doce episodios disponibles para escuchar. Este podcast tenía algo que no había visto en otros y es que salían a la calle a preguntar a la gente cuestiones sobre el tema que se trataba en cada episodio. 



Son mi top seis. No necesariamente en ese orden, más bien van ordenadas según publican, que allá voy corriendo. Pero como dice una amiga mía, las feministas son muy prolíficas. ¿Cuáles son tus podcast feministas favoritos? Déjamelo en comentarios


Apoyad los podcast. Producción feminista sin complejos. 




miércoles, 8 de abril de 2026

SOBRE LIBROS




Hablemos de libros, queridas amigas. Porque siempre se recomienda algún libro en este blog pero nunca hemos hecho una entrada más personal sobre las lecturas. Y, aviso a navegantes, este post es opinión. La mía y la de nadie más. 

He de decir que he estado viviendo un romance con la novela. Una compañera con la que no me sentía a gusto desde hace mucho, quizá por mi obsesión con el feminismo y sobre todo por la necesidad de aprender y aprender y aprender y entender y entender. El ensayo me exige más, me obliga a pensar pero hacía mucho que me lamentaba por no poder concentrarme en una novela. El simple hecho de dejarme llevar por una historia sin más objetivo que disfrutar,  me era esquivo. Eso cambió y empecé con ese idilio que ha ocupado la mayoría de mis horas.

Una amiga me recomendó leer Lecciones de química. Qué decir sobre Lecciones de química, de Bonnie Garmus… No hay nada en la protagonista que pudiera hacer que me sintiera identificada con ella, absolutamente nada… y, sin embargo…No os quiero destripar la historia así que no me atrevo siquiera a hacer un resumen sin spoilers, quiero que la leáis y luego me contéis. Esa amiga que me recomendó su lectura me dijo que, sin decir ni una sola vez en todo el libro la palabra “feminismo”, había tanto feminismo en la historia, que claro, ahora lo pienso y ¿cómo no voy a sentirme identificada?. El día que lo terminé quise saber qué pasaba después de esa última escena que se describe y me sentí muy huérfana. ¿Qué voy a hacer yo ahora sin Elizabeth Zott? Creo que se va a convertir en una serie. Miedo me da que mancillen el libro, la verdad… 


Después de Lecciones de química, vinieron unas cuantas novelas más, siempre con un denominador común: escritas por mujeres; con la sensación de que mi cerebro me decía que había dejado de lado el feminismo, como si eso pudiera ser posible. Frankenstein, Cumbres borrascosas, Jane Eyre, Tomates verdes fritos, Hamnet, Babel, Carcoma, Las gratitudes, Las lealtades, La trilogía de Maddaddam… y alguna más que ahora no recuerdo. Ha sido una “bacanal” novelística, una orgía de disfrute sin contemplaciones, un volver a aquella época adolescente en la que dejaba cosas por hacer por seguir leyendo. Lectura compulsiva, sí. 

Hamnet. Uff. No he visto la peli, pero me llamó mucho la atención cuando vi los análisis exhaustivos que hacían sobre la peli que se supiera desde el principio que se hablaba de la familia de William Shakespeare. En el libro lo sospechas levemente al final. De hecho, podría hablar de cualquier familia de aquella época. Solo al final ya tienes la certeza. Y en la peli eso queda claro desde el principio, por lo que he podido deducir de los análisis y de los trocitos que he visto por ahí. Y eso es algo que yo agradezco a la autora. Que en el libro, la protagonista es ella, esa madre que sostiene esa familia,sin ningún género de dudas. Y a mí, que siempre me encantó la película Shakespeare in love, una vez acabado el libro no podía dejar de imaginarme a esa madre sufriente mientras el otro se estaba cepillando a Gwyneth Paltrow. ¿Alguien duda que el famoso dramaturgo estuviera viviendo la vida loca mientras su esposa mantenía a su familia y criaba a sus hijos SOLA?


Babel. Lo de Babel es… otro mundo, literalmente. Es un libro largo, muy largo. Y yo, solo puedo decir que hubo un momento en que me creí la historia, que tenía todo el sentido del mundo a pesar de saber a ciencia cierta que era una distopía. Pero es que está tan bien contado… no sé. El mundo de la traducción era el motor del mundo. No voy a decir más. 


Y para distopías, pues no podía pasar sin leer una trilogía de la maestra en el tema. Margaret Atwood. He de decir que empecé haciendo trampas con este. Como iba al día con los podcast y tengo cierta necesidad cuando paseo a Poyete de ir escuchando algo, pedí prestado en ebiblio un audio libro. Oryx y Crake. Resultó que me enganché terriblemente a una historia que sucede en un mundo postapocalíptico que te lleva mediante flashbacks a lo que precedió al apocalipsis: un mundo transhumanista y totalmente distópico. Ya había leído de Atwood El cuento de la criada y Los testamentos y no voy a decir que me sorprendiese con otra distopía. Me lo podía esperar, pero sinceramente, para mí, Margaret Atwood es la jefaza de la distopía. Necesito una serie de estos tres libros. El segundo libro es El año del diluvio y el tercero Maddaddam. Brutal. 


Que también he leído ensayo, no os vayáis a pensar…


Democracia feminista, de Alicia Miyares y el por qué las mujeres necesitamos democracia. Y por qué ninguna de las teorías políticas puede darnos lo que necesitamos y sobre todo, por qué la teoría feminista, como teoría política, no solo es lo único que nos puede ayudar a las mujeres sino a toda la puñetera humanidad. 


Microfísica sexista del poder. El caso Alcásser y la construcción del terror sexual. De Nerea Barjola Ramos. De este libro hablaré al final en un apartado sobre libros que no me han gustado. Aviso. Luego explico por qué. 


La mujer molesta: feminismos postgénero y transidentidad sexual. De Rosa María Rodriguez Magda. ¿En busca de argumentos feministas sobre el tema? Ahí los tenéis todos. Sírvanse ustedes mismas. Buen provecho. 


PornoXplotación: La explosión de la gran adicción de nuestros tiempos. De Maber Lozano y Pablo J. Conellie. Otro que se va al apartado que va a continuación: 


Libros que no me han gustado. 


Empezamos con Tomates Verdes Fritos. Que vaya por delante que lo he leído después de ver cincuenta millones de veces la película. Pero es que… toda esa épica que se narra en la peli, todas esas emociones que se te vienen a la boca, toda esa “revolución” feminista, no están en el libro. O yo no las he visto. Esas escenas que tanto te gustaron pasan desapercibidas en el libro o ni siquiera pasan. El libro es muy plano, muy lineal. Es una de esas pocas veces que la peli mejora la obra original. Pero con mucho. Tremendamente decepcionada con el libro. 


Microfísica sexista del poder. A ver, puntualizar que no es que no me haya gustado el libro en sí, el tema es necesario y una vez acabé el libro me fui rauda y veloz a ver el documental sobre el crimen de Alcásser y a comprobar que si, que las niñas fueron juzgadas por todo dios cuando desaparecieron, y todo lo que habla sobre cruzar cierta línea que se nos marca a las mujeres y el mensaje que se dio en aquellos tiempos de “si cruzas esa línea ya sabes lo que puede sucederte”. Lo que me ha chocado mucho, lo que me ha molestado profundamente, lo que me ha jodido, hablando en plata, son las continuas referencias a Foucault y a Judith Butler. Se supone que para complementar cosas que la autora estaba diciendo y que yo, que no me considero una persona letrada pero tampoco soy lerda, no veía a santo de qué. Precisamente Foucault y Butler, que no se caracterizan precisamente por su claridad de ideas. Más de lo mismo, meterles con calzador para justificar tanto bombo. Es continuo. Es innecesario. Es gratuito. Si os molesta siquiera la sola mención a estos dos personajes, como a mí , ni se os ocurra meternos en esta lectura o sufriréis un empacho. Ahora bien, si sois capaces de extrapolar y pasar de largo, hay algunos conceptos muy interesantes. 


PornoXplotación. La primera vez que oí hablar de este libro fue allá por los tiempos post COVID en una conferencia en mi ciudad. El policía coautor del libro junto con Mabel Lozano nos habló del mismo en el marco de unas jornadas feministas. Pues le llegó el día. Yo no sé si es que ya he leído a Mónica Alario y a la maestra Rosa Cobo. No sé si ha sido eso o la bofetada nada más empezar de un bombardeo de descripciones explícitas horrorosas que no sé si son necesarias para concienciar o no, pero que a mí me han sobrado totalmente. Es una suerte de novela dividida en capítulos con nombres propios en los que la mayoría son ANTONIO. Y es que si, cuenta sobre explotación pornográfica desde diferentes puntos de vista, una muchacha captada para grabar pornografía que acaba en el sistema prostitucional, otra que acaba siendo webcamer, pero sobre todo, desde el Punto de vista de la adicción. Y, ¿Quién tiene más papeletas de acabar siendo adicto al porno? Efectivamente, ANTONIO, o Manolo, o Perico el de los palotes. Incluso en un capítulo en el que habla del caso de una muchacha que es testigo de cómo un video que grabó con contenido sexual acaba en las manos de toda la comunidad educativa y llega a sus padres y familiares, es contado en primera persona por el padre de esta. Yo es que no daba crédito. Vale, que el libro es de la época COVID, que ha llovido ya un poquito desde entonces, pero La revuelta de las putas, también y no necesitó ni contenido explícito ni que los señores fueran protagonistas para concienciarme a mi y a tantas mujeres más. No sé, me sobran los capítulos del chico que se hizo adicto al porno y se lamentaba profundamente de todo lo que había perdido por culpa de su adicción y el del actor porno que también lloraba sin parar por las condiciones contractuales de su trabajo. Me ha sobrado y me ha ofendido a partes iguales. El caso es que parece que aún seguimos pensando que el porno es malo en la medida en que haga “pupita” a los varones. ¿Habrán leído estas personas a Rosa Cobo o Mónica Alario?. Me esperaba más, Mabel Lozano. 


Y llegamos a la joya de la corona. Este post es una excusa para hablar de este libro. ¿Y los hombres qué? De Caitlin Moran. Google Books lo define como “un relato perspicaz y atrevido de la masculinidad contemporánea.” Muy al principio te empieza hablando de que las mujeres estamos en esa lucha eterna sobre la responsabilidad al respecto de la anticoncepción, que siempre recae sobre nuestros hombros. Pero esta señora nos dice que, ojo, no somos conscientes de la problemática que supone esos pantalones ceñidos para la fertilidad masculina que en muchas ocasiones termina siendo un verdadero método anticonceptivo. Al principio pensaba que todo lo que decía era pura ironía. Porque me lo parecía, sinceramente y por eso seguí leyendo. Poco a poco me di cuenta de que no, de que iba en serio. Cito:


 “Todas las semanas, los periódicos, revistas y sitios web están llenos de artículos como “Cinco mujeres que están cambiando el mundo” o “Las diez mujeres más inspiradoras”. En las noticias, si vemos a una mujer, es porque se ha convertido en “la primera” en algo: la primera mujer en ganar veintitrés Grand Slam; la primera mujer elegida para ir a la Luna; la primera mujer que se hace multimillonaria por méritos propios. Hoy en día existe una narrativa continua de notoriedad y celebración femeninas. 

En cambio, cuando sale un hombre en las noticias, suele ser porque, a) ha asesinado a una mujer; b) ha tiroteado un colegio, o c) ha invadido otro país. No hay listas de “los diez jóvenes más fascinantes del mundo” (...)

Así que los niños y los hombres que se quejan de que “ahora todo gira en torno a las mujeres” tienen razón.” Fin de la cita, como diría M. Rajoy. 


La autora hace un “análisis” de lo bueno que tiene la masculinidad. Sólo voy a enumerar, si queréis detalles os invito a que lo pidáis prestado en ebiblio también. No tienen prejuicios, son protectores, están dispuestos a todo, son leales, son valientes, son trabajadores, son alegres, tienen un gran deseo de ayudar, les gusta trastear, tienen una relación con la naturaleza especial…cada punto está justificado y por poner solo un ejemplo, esa supuesta relación melancólica especial con los elementos y la tierra la justifica diciendo que les gusta la pesca. Sin palabras. 

Si que es verdad que en un momento determinado hace mención a la violencia que ejercen sobre las mujeres, pero es la aguja en el pajar. Tiene que estar, porque se supone que la autora es feminista (o así se define) pero el epílogo no tiene desperdicio: TODAS LAS RAZONES POR LAS QUE ES MÁS FÁCIL SER MUJER QUE SER HOMBRE. No tenemos erecciones por lo que nuestra sexualidad es privada; nosotras podemos decir “uff, hombres” y descalificar al 48% de la población mundial pero ellos no pueden hacerlo (yo quiero vivir en el mundo en el que vive esta señora, de verdad); Los Drag Queens, “son como versiones superheroicas de las chicas” (mátame camión); tenemos las mejores canciones, “mujeres cantando canciones increíbles sobre lo increíbles que son las mujeres” (no tengo palabras); podemos hablar sin parar de lo estupendas que somos y los hombres se sienten muy incómodos dándose palmaditas en la espalda por todo lo que hacen bien ( inserte aquí emoticono de caída mandibular); “Las mujeres somos verdaderas artistas del disimulo: podemos conseguir un aspecto mucho más atractivo y un olor mucho más agradable mediante el uso juicioso de maquillaje, rizadores, pelucas, sujetadores, corsés, medias moldeadoras, zapatos de tacón, vestidos cuidadosamente elegidos, pestañas postizas, cinta adhesiva para las tetas, bótox, perfume, lifts de glúteos y operaciones de tetas”...¿Entendéis por qué pensé que todo en este libro era irónico? Es que no daba crédito; no se nos exige en nuestra adolescencia que hagamos cosas que los chicos sí necesitan hacer y que resultan humillantes como parkour, rap freestyle, etc. (¿Podemos decir ya que esta señora no ha entendido nada?). Y razón número diez: la regla. Según la autora es una excusa infalible para casi cualquier cosa. Para comer dulce, para ser torpe…Quince días antes, síndrome premenstrual, cinco días de regla y quince días después con anemia. Es un as en la manga para todo. En fin. Que si eres de esas mujeres que están súper preocupadas por cómo el patriarcado también oprime a los hombres, este es tu libro. Ahora, cojámonos de las manos las demás y repitamos a modo de mantra que a ellos el patriarcado no les permite llorar y sin embargo algunos consiguen “deconstruirse” y lloran. Esperemos que hagan el mismo esfuerzo por no violentarnos. Amén, hermanas. 


Quizá soy muy tiquismiquis. Ya me diréis.


Y hasta aquí. 


(Recordaros que este blog nació como un blog colaborativo y que si queréis escribir algo para publicarlo aquí, tenéis las puertas abiertas. Podemos publicar anónimamente o con nombre, apellidos, nick o lo que os salga del moño.)



miércoles, 11 de marzo de 2026

VIOLACIÓN GRUPAL EN ESPAÑA

Hablemos del libro que ha editado Feminicidio.net llamado Violación grupal en España. Trabajo completísimo que consta de dos partes, una de ensayo y otra de análisis. 
En la primera parte nos encontramos con tres trabajos: Política Sexual de la violación grupal, a cargo de Ana de Blas; La pendiente resbaladiza del consentimiento, de  Aránguez y La violencia sexual no es un suceso, por Marian Álvarez
En el primero se analiza exhaustivamente la cultura de la violación como sistema de dominación masculina que normaliza la agresión sexual mediante mitos y estructuras sociales. Ana de Blas analiza cómo la violencia contra las mujeres se utiliza como edio de control y terrorismo sexual. Detalla fenómenos específicos como las violaciones grupales, el impacto de la pronogragía y la impunidad en sectores como el deporte o la empresa. Resalta la importancia de marcos legales como el Convenio de Estambul y propone conceptualizar la agresión múltiple como una forma de tortura sexual que requiere de una respuesta pública y política urgente y contundente. 









Por su parte, Tasia Aránguez, analiza, en La pendiente resbaladiza del consentimiento, cómo la cultura digital y el neoliberalismo sexual han transformado la sumisión femenina en una falsa narrativa de empoderamiento. Examina la cosificación de las jóvenes en redes sociales, donde la aceptación personal depende de encajar en modelos estéticos diseñados para el consumo masculino. Denuncia el concepto de libre elección, convertido a menudo en una trampa que empuja a las mujeres hacia lo que ella llama la pendiente resbaladiza, que lleva a la pérdida de autonomía y a la aceptación de prácticas degradantes. También examina la cultura de la violación, argumentando que la violencia sexual y la pornografía son herramientas para reafirmar la supremacía de los varones y su sentido de pertenencia a un grupo. Finalmente, propone transitar desde el simple consentimiento hacia el deseo mutuo como única vía para alcanzar una verdadera libertad sexual. 









En el capítulo La violencia sexual no es un suceso, de Marian Álvarez, se analiza cómo los medios de comunicación informan sobre la violencia sexual,señalando que persiste un enfoque cargado de sesgos machistas y falta de rigor técnico. La autora denuncia la constante revictimización de las mujeres mediante el uso de términos ambiguos, detalles morbosos innecesarios y la constante justificación del deseo masculino. También habla de la preocupante tendencia a llamar "jóvenes" a los agresores mientras se etiqueta como "mujeres" a víctimas que aún son niñas. El texto expone también el uso de la presunción de inocencia de forma absurda, llegando incluso a aplicarla a la existencia misma del delito. 









Hasta aquí la parte de ensayo del libro. La segunda parte se centra en el análisis de los casos de agresiones múltiples en nuestro país. Se analiza la edad de las víctimas y de los agresores, la relación entre ellos, circunstancias, escenarios, gravedad, conexiones entre las violaciones múltiples, prostitución y pornografía; el marco legislativo y las valoraciones que hacen de este las algunas asociaciones feministas; la relación entre violencia sexual y salud pública; conceptos epidemiológicos como prevalencia o incidencia; los indicadores de impunidad; el uso de las drogas para violar; estudio sobre violencia sexual contra menores; pornografía online; tipología de la violencia sexual ( diferencias entre abuso sexual, agresión sexual  violación); el impacto de la violencia sexual en la salud de las víctimas, tanto físicas como emocionales, tanto en adultos como en adolescentes y también en niñas y niños...

Encontramos también un capítulo dedicado única y exclusivamente a rescatar titulares y noticias publicados sobre delitos de violencia sexual que resulta sencillamente demoledor. 

También se nos ofrece una guía de buenas prácticas para los Puntos Violeta elaborada a partir de documentación de varias entidades institucionales y teniendo en cuenta las observaciones de técnicas con experiencia en Puntos Violeta de Madrid y Canarias, así como los patrones observados en el repositorio hemerográfico de casos recogidos por Feminicidio.net. 
Esta guía incluye la definición de lo que es un Punto Violeta, las condiciones que debería reunir el equipo humano que lo compone, la coordinación con las fuerzas de seguridad y el personal sanitario, su ubicación y equipamiento ideales, las estrategias de intervención y materiales... Y sobre cómo actuar para facilitar la comunicación con la víctima y las pautas básicas de acogida y acompañamiento. 









Un estudio enormente necesario en estos tiempos en los que los datos son demoledores mires donde mires. 
El libro está disponible en la página web de Feminicidio.net, llamada Geoviolencia Sexual para libre descarga. 

lunes, 26 de enero de 2026

SUFRAGISMO

Contexto: Se produce una conjunción de fuerzas históricas que facilitan la aparición del sufragismo y de la segunda ola del feminismo.

–La Revolución industrial. Allí donde se produce esta, aparecen ideas feministas. Aparece en el norte de EEUU y no en el sur, mayoritariamente rural. 

–Urbanización. Las fábricas se desarrollan en ciudades. 

–Transformación de la familia. Se sustituye el antiguo modelo familiar en el que el trabajo se desarrollaba en la casa por el modelo nuclear patriarcal. Hasta la revolución francesa, la familia no era una institución vinculada a los afectos, era una unidad doméstico-familiar. Las tareas reproductivas y económicas se desarrollaban dentro de la familia. Después, las tareas económicas se desplazan a las fábricas. La familia se desprende de miembros y con el tiempo se transforma en la familia nuclear patriarcal. 

–Expansión de las clases medias. Individuos sin grandes rentas pero sí cierta cultura esperan que se abra el mercado laboral y las mujeres aspiran también a su independencia económica gracias a su acceso al mercado laboral. 

–Las sufragistas son empujadas a querer incorporarse al mercado laboral porque son socializadas en dos ideas fundamentales:

.Liberalismo. El liberalismo se opone a la teoría política medieval y está a favor de la movilidad social a través del MÉRITO. El liberalismo hace un elogio al trabajo, al talento, al esfuerzo y a la creatividad. Las sufragistas, influenciadas por el liberalismo quieren acceder al mercado laboral pero éste está cerrado para ellas. 

. Protestantismo. El protestantismo promulga una exaltación religiosa al trabajo y acelera la implantación del capitalismo. El sufragismo estalla en países protestantes. Elisabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony, por ejemplo, eran cuáqueras, una vertiente del protestantismo. El protestantismo promulga la idea de que Dios sabe quién se va a salvar y quién no. Los individuos no se salvarán si no hacen del trabajo una vocación. El liberalismo y el protestantismo aquí interaccionan: si no trabajan, no se van a salvar. 


Antes de la Declaración de Séneca Falls, o Declaración de Sentimientos en 1948 ocurren en EEUU dos sucesos importantes: 

–El gran despertar. Es un intento de volver a los orígenes y purificar la religión. Los hombres se reúnen para leer la Biblia y algunas mujeres empiezan a querer hacerlo también y para ello aprenden a leer para poder interpretar la Biblia por ellas mismas. Esto implica un proceso de resignificación porque la lectura y la interpretación ensanchan la subjetividad y cuando la subjetividad más se desarrolla, menos mecanismos de control social hay. Tomar la palabra en el púlpito e interpretar lo leído hizo que surgieran más mujeres que pensaban. 

–Grupos abolicionistas de la esclavitud. Se luchaba por el derecho al votp de los hombres negros. Las sufragistas lucharon con ellos y empezaron a conseguirlo. Las mujeres pensaron a partir de eso que tenían que luchar por su propio derecho al sufragio. Pidieron a los hombres negros  que se sumas en a su lucha pero estos se negaron con el pretexto de que conseguir el voto había colocado sus derechos en tal precariedad que se arriesgaban a perderlos. A partir de ahí, las mujeres decidieron que solo podían contar con ellas mismas. Ese fue el origen de que se fueran a Séneca Falls a formar el sufragismo Gracias a luchar por el voto de los hombres negros aprendieron el funcionamiento de una organización política y pusieron en funcionamiento el movimiento sufragista. 


El sufragismo es el corazón de la Segunda Ola del feminismo. 

Las mujeres sufragistas se llenaron de argumentos y por eso decimos que, si la Primera Ola tuvo un carácter de interpelación moral, la Segunda Ola tuvo un carácter de interpelación política. 

Hacen una crítica al matrimonio, al que describen como la muerte civil de las mujeres y lo rechazan porque al no poder revocarse, carece de carácter contractual. Tambié critican las leyes discriminatorias que regulan la patria potestad, reclaman el divorcio, el derecho a la educación, la libertad de expresión, el derecho a la propiedad, etc. y, al final, EL DERECHO AL SUFRAGIO. 





TEMAS Y ARGUMENTOS QUE EMERGEN CON FUERZA


  1. La naturaleza y el Derecho Natural como base para la igualdad. 

Se cuestiona la interpretación tradicional que sitúa al hombre como superior por “ley de naturaleza”

El gran precepto de la naturaleza que consiste en que el hombre ha de perseguir su verdadera felicidad se extiende a la mujer, implicando un derecho inherente a la felicidad y al desarrollo. 

Se insiste en que si la mujer es capaz y responsable ante el Creador, debe gozar de los mismos derechos civiles y políticos.

  1. Refutación de argumentos misóginos y tradicionales. 

Se confrontan directamente los argumentos que sostienen la inferioridad intelectual o moral de la mujer. 

Se critica la idea de que la mujer solo está destinada al hogar y a la reproducción. Se reconoce su capacidad para profesiones, la educación y la participación pública. 

Se argumenta que el problema no reside en una incapacidad intrínseca de la mujer, sino en la limitación impuesta por una cultura. 

Se desmantela la noción de que la mujer no desea el voto. 

Se repudian las afirmaciones de que la mujer no pagaba impuestos o no contribuía a la sociedad, argumentos utilizados para negarles el sufragio. 

  1. La importancia del sufragio universal. 

El voto se presenta como un derecho fundamental, no como un privilegio. 

Se argumenta que negar el voto a las mujeres es una forma de tiranía y de privación de derechos fundamentales. 

Se enfatiza la contradicción de negar el derecho al voto a quienes cumplen con sus deberes cívicos y poseen propiedades. 

  1. La conexión entre feminismo y otros movimientos sociales. 

Se vislumbra la relación entre el movimiento sufragista y otros movimientos de izquierda, como el socialismo y el comunismo. 

Las revolucionarias marxistas, socialistas y anarquistas abordaron la emancipación de la mujer como parte de sus programas. 

  1. La estrategia y la acción directa del sufragismo. 

Sus tácticas incluyeron la protesta, la desobediencia civil y la confrontación. 

La violencia que enfrentaban las sufragistas se describe en la siguiente cita: “Crítica de caballeros que no dudan en ordenar ejércitos para matar a sus oponentes, que no dudan en alentar a las pandillas del partido a atacar a mujeres indefensas en las reuniones públicas…”

Respondían con una postura desafiante a la resistencia gubernamental y a la persecución a las activistas. 

  1. La educación y el desarrollo de las mujeres. 

Se destaca la importancia de la educación para el desarrollo pleno de la mujer y su participación en la vida pública. 

Se critica la hipocresía social que permite a las mujeres acceder a la educación formal pero las penaliza socialmente por hacerlo. 

  1. Conclusiones. 

Los argumentos se basan en el derecho natural, la igualdad de hombres y mujeres y la refutación sistemática de los prejuicios tradicionales. 

La lucha por el sufragio se presenta no solo como un fin en sí mismo, sino como un medio para alcanzar la plena igualdad de derechos y la participación de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.

La oposición que enfrentaron las sufragistas fue significativa, pero su determinación y su conexión con otros movimientos sociales fortalecieron su causa. 



DECLARACIÓN DE SENECA FALLS. 



La Declaración de Séneca Falls es un documento histórico que surgió de la primera convención sobre los derechos de la mujer celebrada en Séneca Falls, Nueva York, en 1848. La convención tuvo como objetivo denunciar las restricciones impuestas a las mujeres en diversos ámbitos, especialmente en el político. El documento utiliza un lenguaje similar al de la Declaración de Independencia de Estados Unidos para afirmar los derechos inherentes de las mujeres. 


CONTEXTO HISTÓRICO

La declaración de Séneca Falls de 1848 marca un hito crucial en el incipiente movimiento por los derechos de la mujer en Estados Unidos. En ese momento, las mujeres enfrentaban significativas limitaciones legales y sociales. El documento subraya algunos de las principales restricciones políticas a las que estaban sometidas, como la imposibilidad de votar, postularse para cargos públicos, ocupar dichos cargos, afiliarse y asistir a reuniones en organizaciones políticas, etc. 


IDEAS CLAVE. 

. La primacía de la Ley Natural y la felicidad femenina. 

  Cualquier ley que impida que la mujer “ocupe en la sociedad la posición que su conciencia le dicte, o que la sitúe en una posición inferior a la del hombre” tambíen es considerada contraria a la ley natural y, por tanto, carente de fuerza o autoridad. 

. Igualdad inherente entre hombres y mujeres. 

 La declaración proclama: “que la mujer es igual al hombre-que así lo pretendió el Creador- y que por el bien de la raza humana exige que sea reconocida como tal”. 

. Necesidad de información y autoconciencia. 

 Se insta a las mujeres a estar informadas sobre las leyes que rigen su vida.

. Responsabilidad compartida en la virtud y la moralidad. 

 Se cuestiona el doble rasero social al exigir que “la misma proporción de virtud, delicadeza y refinamiento en el comportamiento que se exige a la mujer en la sociedad, sea exigida al hombre y las mismas infracciones sean juzgadas con igual severidad tanto en el hombre como en la mujer”. 

. Denuncia de las críticas a la participación pública de las mujeres. 

 Se critica a aquellos que acusan a las mujeres de falta de decoro o delicadeza por hablar en público, señalando la hipocresía de quienes, al mismo tiempo fomentan la aparición de mujeres en escenarios de entretenimiento como el teatro o el circo. 

. Desafío a las limitaciones impuestas por costumbres y la interpretación de las escrituras. 

 Se argumenta que las mujeres han sido restringidas artificialmente por “costumbres corrompidas y una tergiversada interpretación de las Sagradas Escrituras”. Es hora de que las mujeres se muevan “en el medio más amplio que el Creador les ha asignado”

. La importancia del derecho al voto. 

 “Es deber de las mujeres de este país asegurarse el sagrado derecho al voto”

. Fundamento de la igualdad de derechos humanos. 

 La igualdad de derechos humanos se presenta como una consecuencia directa de “la identidad en cuanto a capacidad y responsabilidad” de toda la raza humana. 

. Deber y derecho a la participación en asuntos morales y religiosos. 

 Investidas por el Creador con los mismos dones y conciencia, las mujeres tienen el mismo deber y derecho que los hombres para promover causas justas. Se enfatiza su derecho a “impartir con su hermano sus enseñanzas, tanto en público como en privado, por escrito o de palabra, a través de cualquier medio adecuado, en cualquier asamblea que valga la pena celebrar” en temas religiosos y morales. 

. Responsabilidad compartida para el éxito del movimiento. 

 El éxito de la causa por los derechos de la mujer depende del “celo y de los esfuerzos, tanto de los hombres como de las mujeres, para derribar el monopolio de los púlpitos y para conseguir que la mujer participe equitativamente en los diferentes oficios, profesiones y negocios. 


CONCLUSIÓN

La Declaración de Séneca Falls es un documento audaz y revolucionario para su época. Denuncia las injusticias y restricciones impuestas a las mujeres en la sociedad estadounidense del siglo XIX. La Declaración de Séneca Falls sentó las bases para el movimiento feminista, articulando muchas de las demandas que definirán la lucha por los derechos de las mujeres en las décadas siguientes. 



LAS SUFRAGISTAS BRITÁNICAS Y LA CONQUISTA DEL ESPACIO PÚBLICO


IDEAS CLAVE. 

  1. La búsqueda de la ciudadanía plena y la conquista del espacio público. 

El objetivo fundamental de las mujeres británicas a principios del siglo XX era alcanzar la ciudadanía plena, lo que implicaba la capacidad de transitar libremente entre el ámbito privado y la esfera pública. Hasta entonces, el espacio público era visto como un universo ajeno o vetado, un escenario de debate sociopolítico dominado por hombres. 


  1. Diversidad de estrategias. 

Constitucionalistas y militantes. El movimiento sufragista no siguió un camino único. Existieron diferentes grupos y metodologías, destacando dos organizaciones principales:

–NUWSS (Unión Nacional de Sociedades Sufragistas de Mujeres). Liderado por Milicent Garret Fawcet, este grupo se caracterizaba por ser constitucionalista o moderado. Utilizaban técnicas legales y antiviolentas, como el lobby parlamentario, peticiones, reuniones multitudinarias y manifestaciones pacíficas. Creían en los derechos y obligaciones cívicas y confiaban en que los políticos de su clase les concedieron el voto. Representaban una “adaptación respetuosa al sistema”. 

–WSPU (Unión Política y Social de Mujeres). Liderado por Emmeline y Christabel Pankhurst, este grupo era el más combativo o militante. Adoptaron el lema “DEEDS, NOT WORDS” (hechos, no palabras) y emplearon tácticas mucho más activas e invasivas, incluyendo la desobediencia civil y, especialmente desde 1921, la violencia. Se estructuraron de forma jerárquica, como un “ejército en batalla”. 

Aunque existían diferencias significativas en las tácticas, había un tránsito fluído entre las bases de ambas organizaciones y un objetivo compartido a corto plazo: el voto. 


  1. Del feminismo victoriano al sufragismo de la nueva mujer. 

El movimiento sufragista organizado surgió en 1897, precedido por “medio siglo de feminismos difusos”. El cambio de siglo (de 1901 en adelante) marcó una nueva etapa, con intensificación de las tácticas y una mayor visibilidad pública. Las mujeres comenzaron a ocupar espacios antes vetados, hablando en público y rompiendo barreras de genero y clase. 

El voto, que, inicialmente era un medio para lograr otras reivindicaciones feministas, acabó convirtiéndose casi en un fin en sí mismo, cargado de renovación social, política y moral. 

“Sacrificaron su comodidad y su vida familiar, se vieron sometidas al ridículo, se lanzaron a hablar en público, se encadenaron a las verjas del Parlamento y hasta se enfrentaron a rudos policías más acostumbrados a reprimir a revolucionarios o maleantes que a señoras…”


  1. La radicalización y la militancia violenta (1912-1914)

En 1911, el WSPU incrementó significativamente sus acciones violentas. Estas incluyeron la rotura de ventanas, ataques con ácido,, incendios provocados, sabotajes (corte de cables telegráficos, quema de vagones de tren…), ataques a obras de arte y agresiones personales. Esta escalada de violencia fue controvertida incluso dentro del movimiento y provocó un aumento de las detenciones y el encarcelamiento en la prisión de Holloway. 


  1. Las huelgas de hambre y la ley “del gato y el ratón”

Como forma de protesta contra el trato como delincuentes comunes en prisión, las sufragistas encarceladas recurrieron a la huelga de hambre. El gobierno respondió con la alimentación forzosa, una práctica dolorosa y peligrosa. Para manejar esta situación se implementó la ley “Cat and Mouse Act” (ley del gato y el ratón), en 1913, que permitía la liberación temporal de las huelguistas para que se recuperaran, solo para volver a detenerlas. 


  1. El espectáculo como política y la recreación de la imagen femenina. 

Ambos grupos sufragistas utilizaron el espectáculo y la ocupación del espacio público para promover su causa y redefinir la imagen de la mujer. Las manifestaciones se convirtieron en actos cuidadosamente organizados, con desfiles, estandartes coloristas, diseñados para atraer al público y generar impacto estético y político. 


  1. Publicidad, marketing y consumo del sufragismo

El WSPU fue particularmente innovador en el uso del marketing y la publicidad para difundir su mensaje y recaudar fondos. Adoptaron colores corporativos (morado, blanco y verde) y crearon “Votes for Women shops” y The Women´s Press. Vendieron una amplia gama de productos con el lema “Votes for Women” y sus colores, desde objetos cotidianos hasta juegos y artículos de lujo. 

Esta estrategia buscaba extender la propaganda al ámbito doméstico y a sectores sociales menos receptivos a tácticas más duras, aunque también fue vista por algunos como una “traición” a las raíces obreristas del movimiento y un giro hacia mujeres de clase media-alta. 


  1. Resistencia antisufragista y temores sociales

El sufragismo enfrentó una fuerte oposición y temores generalizados por parte de los antisufragistas, que veían la participación femenina en la política como una amenaza al modelo familiar, sexual, y hasta la deriva de generación política e imperial del país. Se recurrió a argumentos delirantes y estereotipos negativos para desacreditar a las sufragistas. 


  1. Conclusión

El movimiento sufragista británico fue un fenómeno complejo y multifacético que combinó con maestría la acción legal y la violenta, el espectáculo, la publicidad y el consumo para lograr su objetivo. Supo alternar una vertiente racional y legalista con una emotiva y creadora de identidad. A través de la ocupación del espacio público y una innovadora estrategia de comunicación y marketing, las sufragistas británicas no solo lucharon por el voto, sino que también desfilaron y reconfiguraron las normas sociales y de género de su tiempo. 




DISCURSO DE CLARA CAMPOAMOR EN LAS CORTES. 1 DE OCTUBRE DE 1931





Este discurso fue pronunciado por Clara Campoamor en las Cortes de la Segunda República Española durante el debate sobre el sufragio femenino, enfrentándose a argumentos en contra del derecho al voto para las mujeres, incluyendo los de su colega Victoria Kent. 


ARGUMENTOS CENTRALES

  1. Refutación de los argumentos en contra del voto femenino. 

–Rebate la idea de que las mujeres no han luchado por la República o no se han manifestado en momentos cruciales, citando las protestas durante la Guerra de Cuba o el desastre de Annual. 

–Utiliza datos estadísticos para demostrar que la tasa de analfabetismo disminuía más rápidamente en las mujeres que en los hombres y que, en 1910, las mujeres ya estaban superando a los hombres en alfabetización elemental. 

–Rechaza los argumentos basados en la supuesta incapacidad femenina heredada de teorías antiguas, apelando a la igualdad biológica y natural entre hombres y mujeres. 


  1. El sufragio femenino como un problema de ética y derecho natural. 

–Campoamor argumenta que negar el voto a las mujeres va en contra de los principios éticos fundamentales y del derecho natural de todo ser humano a participar en la vida política. 


  1. La mujer como fuerza necesaria e indispensable para la República. 

–Campoamor enfatiza que la inclusión de la mujer en el electorado no es solo un acto de justicia, sino una necesidad política para fortalecer y salvar la República. Advierte sobre el peligro de alejar a las mujeres de la República, empujándolas hacia opciones políticas extremas si se sienten ignoradas. 


  1. La experiencia personal como diputada. 

–Cita su propia experiencia recorriendo su distrito (Madrid) y observando la numerosa presencia femenina en actos públicos y su “deseo de ayudar a la República”

–Su discurso apela directamente a los diputados republicanos, recordándoles que fueron votados también por mujeres. 


Concluye con una declaración apasionada de su convicción y su servicio a la República a través de la defensa del voto femenino: “Nadie como yo sirve en estos momentos a la República Española”. 


El discurso de Clara Campoamor es una defensa vehemente, lógica y éticamente fundamentada del derecho al sufragio femenino, que no solo desmonta los prejuicios y argumentos en contra, sino que también posiciona a las mujeres como ciudadanas de pleno derecho y una fuerza indispensable para la consolidación y el éxito de la Segunda República Española. 


 



EL SUFRAGISMO EN AMÉRICA LATINA


Año 1931. Congreso de Perú. Se debate algo tan importante como dar el voto a las mujeres. El partido que está en el poder tiene mayoría absoluta y además está convencidisimo de que las mujeres les votarían en masa y, sin embargo, la propuesta se rechaza. Casi en el mismo momento, en Uruguay, esa misma reforma se aprueba con un voto prácticamente unánime. Esto obliga a buscar explicaciones más profundas. Resultados opuestos… ¿Qué fuerzas determinan que las mujeres pudieran votar en América Latina antes de la Segunda Guerra Mundial? Hay que ir más allá de la explicación de progresistas contra conservadores para entender por qué ampliar la democracia es siempre un proceso tan complejo y lleno de matices. 


La idea central es la “alineación de motivaciones”. La decisión de un político de apoyar o rechazar el sufragio femenino no dependía de una sola cosa, sino que dos fuerzas distintas remaran o no en la misma dirección. 

Una de las fuerzas es si lo que se propone da más votos o los quita, el cálculo electoral, pura estrategia. Los partidos se preguntaban: “si las mujeres votan, ¿A quién va a beneficiar esto?, ¿Serán votos para nosotros o para la oposición?” Puro pragmatismo. Y otra fuerza es la motivación de orden social. No hablamos de votos, hablamos de creencias sobre el rol correcto de hombres y mujeres en la sociedad. Las preguntas aquí eran otras: ¿La participación política de las mujeres va a trastoca la familia tradicional, va a subvertir la jerarquía social?. ¿Es una cuestión de justicia o es una amenaza para nuestras costumbres?. Es la cabeza contra el corazón, o mejor dicho, la estrategia electoral contra la visión del mundo. Un partido podía estar convencido de que iba a ganar votos y aún así votar en contra por sus ideas sobre la familia. La reforma del sufragio solo avanzaba cuando esas dos motivaciones se alineaban; si un político pensaba “esto nos da votos y además es bueno para el país, pues luz verde”. La norma era que las motivaciones chicas en y las propuestas se paralizasen. Y esto se achaca a la fractura oligárquica/antioligárquica. No es solo ricos contra pobres, el ingrediente clave era la religión, la Iglesia, siempre un actor fundamental en la historia de la región. 

Por un lado tenemos al bando oligárquico: las élites conservadoras, los grandes terratenientes…muy alineados con la Iglesia católica. Para ellos, las motivaciones estaban en conflicto directo. El cálculo electoral era positivo; había motivos para pensar que las mujeres eran más religiosas y votarían por los partidos conservadores pero su motivación de orden social era muy negativa; su ideología defendía que el lugar de la mujer era el hogar, la esfera privada. La idea de que participaran en la política les parecía una aberración que amenazaba la estructura misma de la familia. 

En el bando antioligárquico estaban los partidos de clase media, reformistas, laicos y anticlericales. Para ellos el cálculo electoral era claramente negativo. Tenían pánico de que el voto femenino estuviera controlado por los curas desde el púlpito y les barriera del mapa político. Pero su motivación de orden social era positiva. Ideológicamente defendían la igualdad de derechos, la modernización y veían el sufragio femenino como un acto de justicia, el problema era que esa justicia les costara el poder. 

Ninguno de los bandos tenía un incentivo real para mover ficha. 

El sufragio temprano fue la excepción y no la norma. 

Los casos en los que sí se consiguió son muy interesantes porque estaba garantizado prácticamente el estancamiento. 

¿Qué rompió el estancamiento en Uruguay? La fractura oligarquista/antioligarquista allí era más débil pro dos razones: los dos grandes partidos no eran partidos de clase o religiosos, eran multiclasistas con divisiones que venían más de viejas rencillas históricas que de otra cosa. Y segundo, Uruguay había pasado por un proceso de secularización muy temprano e intenso. La influencia política de la Iglesia Católica era mucho menor que, por ejemplo Perú o Colombia. Si se quita a la Iglesia de la ecuación política todo el cálculo electoral sobre el voto de la mujer se viene abajo, ya no es tan obvio que vayan a votar conservador. Se abrió una ventana de oportunidad para que “los emprendedores de normas”, figuras políticas, movimientos feministas muy bien organizados, como el Consejo Nacional de Mujeres, que no pararon de hacer campaña. Este grupo de emprendedores pudo centrarse en ganar la batalla cultural, pudiendo argumentar que el sufragio era simplemente lo correcto para un país moderno; consiguieron transformar el debate: de ser una amenaza o una herramienta electoral a ser un símbolo de progreso. El resultado fue, que cuando se votó, en 1932, ya no había debate. El apoyo era abrumador, la discusión en el Parlamento fue una competición para ver qué partido podía demostrar ser más sufragista. Pasó de ser un problema a ser un trofeo. Uruguay es un caso de éxito gracias a la incertidumbre.


Pero volvamos a Perú, donde el gobierno estaba seguro de que ganaría con el voto femenino. Sobre el papel debería ser un trámite y sin embargo, fracasó. Perú es el ejemplo perfecto para ver el poder de la motivación de orden social. El conflicto no se produjo entre partidos sino dentro de la propia coalición de gobierno, la Unión Revolucionaria. El cálculo electoral era positivo, contaban con los votos femeninos. Pero el partido gobernante era una amalgama de facciones. Los diputados del núcleo del partido votaron mayoritariamente a favor pero un grupo decisivo de diputados de su propio partido se desmarcó, los diputados de las regiones más tradicionales, más conservadoras y católicas votaron en contra o sea ausentaron de la votación. Sus creencias sobre el rol de la mujer en la familia pesaron mucho más que la disciplina de partido y que la estrategia electoral. Su motivación de orden social negativa fue más fuerte que la motivación electoral positiva: “La función que la naturaleza le ha encomendado a la mujer es una función estrictamente conservadora. Conservación de la especie, del hogar, de la familia”, decía uno de esos diputados.

La reforma no murió por un ataque frontal del enemigo sino por una rebelión silenciosa de sus propios aliados basada en una visión ideológica del mundo. 


Pero siempre hay una anomalía, un caso que no encaja del todo. Ecuador. Fue el primer país de toda América Latina en conceder el voto a la mujer, en 1929. ¿Cómo lo hicieron tan pronto si el resto del continente estaba atrapado en este punto muerto?

Ecuador parece romper la teoría pero, en realidad, la confirma. El factor diferencial parece ser que fue la baja politización del asunto; sencillamente no era un tema de debate, no estaba en el radar de nadie. ¿Cómo es posible que algo tan importante pasara desapercibido? Porque no fue el resultado de una gran campaña política ni de un debate parlamentario encendido…

Todo empezó por la iniciativa de una sola mujer, Matilde Hidalgo, una pionera absoluta. La primera mujer en doctorarse en medicina en Ecuador. En 19245 fue a inscribirse en el censo electoral; cuando se lo negaron argumentó que la constitución hablaba de los derechos de los ciudadanos, en masculino genérico, y que, por tanto, la ley no la excluía explícitamente. Una mujer con la constitución en la mano forzando el sistema. Impresionante. La consulta legal llegó al Consejo de Estado que le dio la razón. Y lo hizo en un contexto que no tenía un movimiento sufragista presionando ni los partidos se habían posicionado; una editorial de la época dice: “Jamás una mujer ha manifestado el menor interés de participar en una función electoral”. Nadie se paró a pensar si esto beneficiaría a los liberales o a los conservadores porque daban por hecho que a las mujeres no les interesaba la política. Y en ese vacío de cálculo estratégico, ¿Qué motivación se impuso? La normativa, la ideológica. El partido en el gobierno era el partido liberal cuya ideología oficial defendía la igualdad de derechos así que como no percibían ningún coste electoral, fueron coherentes con sus principios La motivación de orden social positiva ganó por incomparecencia de la motivación electoral. Una década después, cuando se hizo evidente que las mujeres sí se estaban inscribiendo para votar y que lo hacían en mayor número en las provincias tradicionalmente conservadoras, los liberales entraron en pánico. De repente empezaron a hacer los cálculos electorales que no habían hecho antes y empezaron a argumentar en contra de la reforma aunque ya fuera tarde. 


La expansión de los derechos democráticos no es una marcha heroica del progreso. Tampoco es un simple juego de poder donde los políticos dan derechos solo cuando les conviene electoralmente. Es una danza entre la estrategia y la ideología, entre el interés pragmático y las creencias más profundas sobre cómo debe ser la sociedad. Y el cambio real, la ampliación de la democracia solo ocurre cuando esas dos fuerzas consiguen alinearse. 


Después de la Segunda Guerra Mundial, con la creación de las Naciones Unidas, el sufragio femenino se convirtió en una norma internacional. Argumentar públicamente en contra se volvió inaceptable. Lo que en la práctica significa que la motivación de orden social negativa, al menos la que se expresaba abiertamente, desapareció del debate. Esto dejó el campo mucho más libre para que las consideraciones estratégicas del cálculo electoral pasaron a dominar la discusión. 






Y eso nos lleva a una pregunta: ¿Hasta qué punto los debates actuales sobre la inclusión política, ya sea a través de cuotas de género, escaños reservados y otras medidas, no siguen reflejando esa misma tensión? ¿Cuánto de lo que oímos es un debate sincero sobre estrategia y representación y cuánto son ecos de esas viejas creencias, a veces inconfesables sobre el orden social y sobre quién merece o está preparado para ocupar ciertos espacios de poder?





Fuentes consultadas: 

- Curso 2025 de la Diputación de Jaén, "Iniciación a la historia de la teoría feminista", impartido por Rosa Cobo. 

Capítulo 6 del primer volumen del libro Teoría Feminista. De la Ilustración a la globalización: El Sufragismo. 

Declaración de Séneca Falls. Texto completo. Disponible en web en Mujeres en Red. Aquí el PDF

Discurso de Clara Campoamor en las Cortes el 1 de octubre de 1931. Lo puedes encontrar fácilmente en google. 

Diversos artículos sobre el sufragismo en América Latina

El Sujeto Sufragista. Feminismo y Feminidad en Colombia, 1930-1957. Libro de Lola Luna que podéis encontrar en su web. Echar un vistazo aquí

martes, 13 de enero de 2026

EL SER Y LA MERCANCÍA: PROSTITUCIÓN, VIENTRES DE ALQUILER Y DISOCIACIÓN

El ser y la mercancía analiza críticamente la prostitución y la maternidad subrogada, denunciando cómo el discurso neoliberal y posmoderno intenta legitimar las como “trabajo sexual” o “reproducción asistida”. La autora sostiene que ambas industrias se basan en la reificación del cuerpo femenino, obligando a las mujeres a utilizar la disociación como mecanismo de defensa para separar su “yo” de la mercancía vendida. Se cuestiona el papel de supuestos sindicatos y grupos de presión que, bajo una retórica de empoderamiento, en realidad protegen los intereses de proxenetas y compradores. Subraya que estas prácticas no son actos de libertad, sino formas de explotación patriarcal que fragmentan la identidad humana. 

Finalmente advierte que la legalización no elimina la violencia ni el trauma, sino que normaliza el trato de las mujeres como simples contenedores o herramientas de consumo. 




Para reflexionar: 

– En el relato sobre la “trabajadora sexual” se enfrentan dos grupos de mujeres: las “trabajadoras sexuales” y las feministas. 

– Se describe a la “trabajadora sexual” como un personaje activo, admirable, que adopta decisiones libremente y ejerce su derecho a decidir sobre su cuerpo. 

–El “grito de batalla” de los partidarios de la prostitución para oponerse a la visión de las prostitutas como víctimas es la abolición de la víctima. 

– El orden neoliberal odia a las víctimas porque hablar de una “persona vulnerable” hace pensar en la necesidad de una sociedad justa y una red de protección social y eso no le va bien al neoliberalismo. Si no hay víctimas desaparecen los perpetradores. 

– Los partidarios de mantener la prostitución, que se autodenominan “antiabolicionistas” emplean el mismo término que usaban históricamente Los partidarios de la esclavitud. 

– El argumento histórico sobre la prostituta es que era biológicamente inferior. El argumento actual es que la prostituta es la feminista suprema. 

– La lucha contra el SIDA en los 90 sirvió de pretexto para que gobiernos y organizaciones invirtieran fondos n proyectos que normalizan la prostitución. 

– La principal función de los grupos que se denominan “sindicatos de trabajadoras sexuales” es legitimar la prostitución como trabajo, en lugar de actuar como sindicatos reales que negocian con empleadores. 

– La alianza ideológica que legitima la prostitución es una simbiosis de la derecha neoliberal y la izquierda posmoderna. 

–El intento de disociación en la prostitución, antes llamado “mecanismo de defensa”, hoy es considerado un síntoma de trastorno de estrés postraumático. 

– La “paradoja del comprador” en la prostitución: quiere comprar sexo como una mercancía pero no quiere que la mujer se comporte como si le pagaran por ellos, exigiendo una conexión genuina. 

– La “experiencia de la novia” (Girlfriend experience) es una forma de prostitución donde el encuentro debe parecerse lo más posible a una relación rela, incluyendo besos, cenas y conversación. 

– La autora define la maternidad por encargo o “subrrogación” como una forma de prostitución reproductiva. 

–El relato que justifica la maternidad subrogada presenta dos historias paralelas: la de la “familia feliz” y la de la práctica transgresora. 

–El concepto de “explotación mutuamente ventajosa” sugiere que la explotación debe permitirse porque los explotados están mejor con ella que sin ella.

– Para argumentar que la subrogación no es trata de niños, se afirma que lo que se vende es un conjunto de derechos de patria potestad y no el bebé en sí. 

– La idea de que el feto es independiente de la mujer que lo gesta es un concepto patriarcal utilizado para controlar a las mujeres, similar a la postura del Vaticano contra el aborto. 

– La subrogación altruista funcionaliza la maternidad incluso cuando no la comercializa, reduciendo a la mujer a un contenedor. 

– Las pruebas psicológicas a las posibles madres sustitutas no buscan estabilidad, sino determinar si serán dóciles a la hora de entregar al niño. 

– La maternidad subrogada se asemeja a la esclavitud porque la madre sustituta ofrece sus servicios las 24 horas del día y venden el propio cuerpo. 

– Mientras la “puta feliz” es descrita como emprendedora, la “reproductora feliz” es descrita como una madona generosa y abnegada. 




“Hace 17 años, la periodista Kajsa Ekis Ekman (Estocolmo, Suecia, 1980) compartía piso con una mujer en prostitución en Barcelona. Su compañera, usada sexualmente por los hombres de este país, murió y fue enterrada en una fosa común. Desde entonces Ekman se ha convertido en una de las autoras de referencia del abolicionismo internacional. En su libro “El ser y la mercancía” (2013) relaciona la industria de la prostitución y la de los vientres de alquiler, y cómo ambas mercantilizan los cuerpos de las mujeres. La entrevistamos en Madrid, en un encuentro para impulsar la ley abolicionista en España.” 

(Introducción a la entrevista que Ana de Blas hizo a la autora para Geoviolencia sexual en 2023.)

Accede aquí a la entrevista completa

martes, 23 de diciembre de 2025

YA LLEGÓ LA NAVIDAD


Ya es Navidad. Yo no quería, pero… Navidad...ese concepto que nos venden como una mezcla de magia y purpurina, pero que en realidad es una milonga sustentada exclusivamente por el lomo de las mujeres. Porque admitámoslo: si las mujeres nos declaráramos en huelga desde hoy, el "espíritu navideño" se desvanecería más rápido que la credibilidad de tu cuñado aún sin haber bebido.

​El chantaje emocional (o "Piensa en los niños")

​Mi escepticismo resulta molesto, lo sé. Si decides plantarte, te cuelgan la etiqueta de "antisocial" antes de que termines de decir "no quiero poner el árbol". El chantaje es simple: ¿Eres buena madre? Entonces asfixia tu dignidad y celebra. No querrás que tus hijos vuelvan al colegio siendo los únicos bichos raros, ¿verdad?

​Así que tragas. Compras comida a precio de uranio enriquecido para que la mesa parezca un bodegón de revista, pintas nieve artificial en las ventanas y te compras una sombra de ojos con más brilli-brilli que una bola de discoteca. Todo para que, como decía Mary Poppins, "con un poco de azúcar" la píldora pase mejor. El problema es que el azúcar no disfraza el ataque de pánico que te da al recordar que tienes que cenar con tu prima Fulanita…

​La liturgia del jamón y el cuchillo largo

​Hablemos de la "Institución Familiar". Esa entidad sagrada que, según la Biblia (o el catálogo de El Corte Inglés), hay que venerar por encima de tu salud mental. Da igual que no llegues a fin de mes; hay que aparentar. Hay que poner marisco.

​Y, por supuesto, hay que tener un jamón en la encimera. ¿Qué les pasa a los hombres con el ritual del corte? ¿Es una cuestión de estatus? ¿No eres un macho alfa si no blandes un cuchillo de treinta centímetros mientras sujetas una cerveza? Sospecho que el tamaño del cuchillo compensa otras carencias de las que no tengo tiempo de investigar ahora.

​La dictadura de la felicidad obligatoria

​La Navidad es el juego de perfeccionamiento del arte de mirar hacia otro lado. Es la hipocresía elevada a la máxima potencia. Los anuncios te dicen qué comer, qué vestir y, lo más aterrador, qué sentir. Nos quieren aborregados. Da igual si eres más rojo que el traje de Papá Noel: en diciembre, vas a consumir y vas a sonreír aunque no tengas calefacción en casa.

​No se te ocurra hacer experimentos. No pruebes a pasar unas Navidades sin adornos ni cuñados. Si lo pruebas y descubres que se vive mejor en una cueva, no habrá marcha atrás, y el sistema no puede permitirse perder a otra obrera de la Navidad.

​La cara B: Violencia y siestas

​Mientras los telediarios abren con el GPS del trineo de los Reyes Magos, la realidad sigue ahí. La violencia contra las mujeres no se toma vacaciones. Y no hablo solo de la punta del iceberg. Hablo de esa misoginia de baja intensidad de los hombres que se sorprenden cuando su madre abre un regalo que ellos ni sabían que existía.

— "¿Qué 'le hemos' comprado a mi madre, cariño?"— preguntan, mientras practican el "nosotros" inclusivo más falso de la historia.

​Después, ellos se entregan a la siesta sagrada mientras la "bendita mujer" recoge la mesa, atiende a los niños y a la familia propia y la política y así mantiene el decorado en pie. Es para daros el pésame, de verdad.

​Conclusión: Yo me cago en la tradición

​Mi suegra decía que tenemos suerte de no tener que ir al río a lavar la ropa. Parecía que deseara que tuviéramos que hacerlo. Yo aspiro a que mis hijos tengan la suerte de vivir en una sociedad laica y que les venga dado no estar bajo estas estructuras de control.

Las comidas de Navidad son el escenario de un teatro. La anfitriona como guardiana del ritual, la performance de garantizar que todo parezca mágico y espontáneo aunque detrás haya horas y horas de planificación invisible que los invitados consumen pero no ven. El sacrificio de tu propio espacio, esa servidumbre voluntaria donde tu éxito se mide por el bienestar ajeno…El buen gusto, la presión estética (nada de cenar en nochebuena con un chándal y la cara lavada). Y hay que evitar conflictos, ser diplomática, acordarse de anécdotas de los suegros o los sobrinos, mantener una conversación fluida y divertida…ese es tu guión en la performance navideña. Y más cosas de las que no me quiero acordar. Carga mental, emocional, física, estética y económica. Somos las encargadas de mantener la tradición. El calor del hogar.

​Quiero abolir la Navidad. No solo por feminismo, ni por falta de fe, sino por higiene mental. Por dejar de ser borregos que cierran los ojos ante el lavado de cerebro institucional. Pero como sé que este año también vas a acabar comprando lotería y aguantando el tipo...

​En fin, lo dicho: Feliz Navidad.